BotDesk

Restaurantes, bares y locales gastronómicos

Tu carta y tu agenda, respondiendo solas a las 11 de la noche

El 40% de los mensajes de un restaurante llegan cuando la cocina está a tope o el local ya ha cerrado. BotDesk los contesta con tu carta real y recoge la reserva.

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WhatsApp
Hola! Tenéis algo sin gluten? Y hasta qué hora dais cenas el sábado
¡Hola! Sí: tenemos seis platos sin gluten marcados en carta, incluidos dos de los principales. El sábado la cocina cierra a las 23:30.
Genial. Querría reservar para 4 a las 21:00
Perfecto. Elige el hueco que mejor te venga y lo confirmamos al momento:
Reservar mesa
Una reserva completa sin que nadie de sala toque el móvil.

Los mensajes no llegan cuando puedes atenderlos

El restaurante de Diego recibe unos 40 mensajes al día entre Instagram y WhatsApp. Horarios, carta, menú del día, si hay opciones veganas, cómo reservar.

La mitad entran entre las 13:30 y las 15:00, con la cocina a tope y nadie que pueda mirar el móvil. La otra mitad, después de cerrar. Para cuando alguien contesta al día siguiente, esa mesa ya ha reservado en otro sitio.

No es un problema de atención. Es un problema de horario: los clientes preguntan justo cuando tú no puedes responder.

Lo que carga tu bot

Tu carta entera, con los alérgenos plato a plato. El menú del día. Los horarios reales, festivos incluidos. Tu política de reservas: a partir de cuántos comensales pides señal, hasta cuándo se puede cancelar.

Se sube tal cual lo tengas — un PDF, la página de la carta de tu web, un documento de Google. No hay que reescribir nada ni “entrenar” nada.

A partir de ahí el bot responde solo con eso. Si alguien pregunta si el risotto lleva lactosa, contesta lo que dice tu carta. Si no lo pone, lo dice y ofrece pasar con el equipo. No se inventa un plato que no existe ni un horario que no tienes.

Las reservas, sin llamadas

Una reserva por WhatsApp son cuatro o cinco mensajes de ida y vuelta: fecha, hora, comensales, nombre, teléfono. Multiplícalo por veinte al día.

Con la agenda de BotDesk el cliente recibe un enlace con tus huecos reales —los que tú has configurado, respetando turnos y aforo— elige uno y confirma. Le llega la confirmación por email, y desde ahí puede cambiarla o cancelarla sin llamarte.

Cuando abres al día siguiente, la reserva ya está puesta.

Y cuando hay que hablar con una persona

Un grupo de 25, una celebración con menú cerrado, una queja de anoche. Eso no lo resuelve un bot y no debería intentarlo.

Ahí avisa al equipo y se calla: la conversación queda marcada, os llega el aviso con todo lo hablado, y quien responda desde el panel le escribe al cliente por su mismo WhatsApp. El bot no vuelve a meterse hasta que la cerráis.

Lo que cambia

El equipo de sala deja de atender el móvil mientras sirve mesas. Nadie se queda sin respuesta a las 23:40 de un domingo. Y las reservas dejan de perderse por el tiempo que tardas en ver un mensaje.

Lo que te preguntan cada día

Estas son las consultas que se repiten en este sector. Todas se responden con tu propia información.

¿Tenéis menú del día hoy? ¿Qué lleva?
¿Hay opciones veganas o sin gluten?
¿A qué hora cerráis la cocina?
Quiero reservar para 6 el sábado a las 21:30
¿Se puede ir con perro?
¿Tenéis terraza? ¿Y parking cerca?

Qué carga tu bot

Se sube tal cual lo tengas — un PDF, una página de tu web, un documento. No hay que reescribir nada.

Tu conocimiento ya existe. Falta ponerlo a conversar.

Pruébalo 7 días gratis y cancela cuando quieras. Cárgalo hoy y esta noche ya está respondiendo, agendando citas y pasándote solo lo que necesita a una persona.